Erase una vez, un lugar muy alejado, mucho más que Nunca Jamás, templado en clima, con una llovizna constante, cuyas gotas se transforman en miles de arcoiris al cruzarse con los rayos de un sol, que siempre brilla. En este lugar jamás deja de llover, pero tampoco deja de alumbrar el sol. Así dicen los que por ahí han pasado alguna vez.
Caminar a través de este lugar es como caminar dentro de cristales, en cuyos colores se pierden las mariposas.
Sin embargo, nuestro heróe, el mago, lo ve todo desde su torre. Jamás baja de su torre, no la abandona. Y él sabe que de vez en cuando, contrario a lo que dicen los pocos viajeros que apenas pasan uno o dos dias por ese lugar, si obscurece.
Y lo que sucede es que, de vez en cuando, piensa en una mujer, la que una vez vio en uno de sus viajes astrales, y se concentra tanto que absorbe toda la luz de afuera y logra recrear una silueta dorada de ella, de luz brillante. Y se queda contemplandola en silencio, animándola, que casi parece, que ella esta ahí. Es entonces cuando condensa toda la luz en ella y hace que la obscuridad reine de una manera penetrante afuera. El frio comienza a congelar todo y la obscuridad se vuelve mas fuerte, mas densa, en tanto que la imagen de ella se vuelve más nitida, casi real, como una diosa, con el calor de la luz, que le da un fuego casi humano.
En un momento dado, el, que pierde el sentido del tiempo y del espacio, se levanta y trata de besar los labios de la silueta de la mujer, que no deja de sonreir. Y en ese momento, la imagen completa de la mujer se dispersa en miles de chispas de brillante luz, que se escapan por la ventana, formando un remolino y devuelven el color y el calor hacia afuera, poco a poco.
El mago regresa a su silencio, para estudiar de nuevo y en perfecta armonia, sus libros. Pero él empieza a notar, que la obscuridad se presenta cada vez con mayor frecuencia en ese lugar tan lejano. Sabe que de seguir así, terminara obsesionado completamente con ella. Aun a riesgo de no saber nada de ella, de solo haber intercambiado por el subconciente algunas palabras, se enamora cada dia más.
El mago esta perplejo, confundido. Sus libros ocupan su atención, con una intensidad cada vez menor. Hasta que un día, toma una decisión: decide volver a verla. Y para hacerlo busca los instrumentos prohibidos: el lápiz que escribe la historia, el libro que registra el presente y el borrador que acaba con el pasado.
El mago sabe lo peligroso que puede ser esto. Pero decide correr el riesgo. Así que comienza a escribir con gran detalle una tarde con nubes doradas y tostadas por el sol. Y mientras escribe esto, su entorno comienza a cambiar hasta que se encuentra escribiendo en medio de un campo, con unas nubes tostadas por el sol. Hasta que se encuentra en el presente que el mismo escribe. Y sigue escribiendo, mientras relata como ella pasa adelante de él, con ese pelo largo, negro, esos ojos coquetos, esa boca que es una interrogante.
Debe escribir de prisa, porque después de todo, escribir el presente no es algo sencillo. Y el borrador comienza a moverse solo y a borrar línea tras línea, sin dar tregua al presente.
Pero cuando ella pasa frente a él, y le sonrie (cosa que el no habia escrito) se queda completamente perdido. Sus ojos se encuentran y el entra a través de los ojos de ella, hasta tocar su alma. Y en esa intensa comunión, es tal el extásis, que suelta el lápiz que escribe la historia.
Y el borrador que no da tregua, comienza a desaparecer esa última línea, y el se siente desvanecer, cada vez más, con cada letra borrada. Ahora, el sabe que desaparecerá, porque con el tiempo y la historia no se juega, pero no le importa. Tocar el alma de ella vale la pena. Y así, con una sonrisa, mientras se trata de fundir en los pensamientos de ella, desaparece ...
En ese momento ella sale del extasis tambien y ve a su alrededor. No sabe como llego hasta ahi, pero no le concede mayor importancia. Solamente encuentra lo que a ella la parece un cuaderno, con todas las hojas en blanco, excepto una. En el cual no hay letra alguna, sino la silueta de unos labios de mujer, en forma de sonrisa. Medio confundida, medio extrañada recoge el misterioso cuaderno y se aleja.
El mago ha desaparecido para siempre. Pero en su último momento, fue testigo de un milagro, al contemplar como la sonrisa de una mujer, es capaz de parar el tiempo para un hombre, y no borrarse jamás ...
